granstudio3000:

Photos I shoot behind the video portrait ¨(Storm)¨, written and directed by Óscar Enríquez _

"The soul punishes itself"

"The soul punishes itself"

Mecanismo de defensa contra el razonamiento humano

Mecanismo de defensa contra el razonamiento humano

Ecuación del estado anímico

1.- F (e) + T (r) = T

2.- F (e) + F (r) = F

3.- T (e) + F (r) = T

4.- T (e) + T (r) = F

5.- X (e) + X (r) = F

(e) Expectativa (r) Realidad

F- Felicidad T- Tristeza X- Ninguna de las anteriores

El otro día te vi. No sé si vestías de diosa o espíritu del mal.
Cerro Prieto, Chihuahua, México

El otro día te vi. No sé si vestías de diosa o espíritu del mal.

Cerro Prieto, Chihuahua, México

Sac de mal de mer

1.1

El extranjero pide un cuchillo de carne y rebana desesperadamente su filet mignon termino medio bañado en salsa de pimienta. Tras inspeccionar a su alrededor, toma el cuchillo, lo envuelve en una servilleta de tela y lo introduce cuidadosamente en un morral negro de cuero sintético. Una mujer  sale del baño y se incorpora a la mesa.  Ambos vacían sus platos con determinación. 

2.1

-Ahora si que comimos como benditos, te juro. 

-Wey, puro restaurante gourmet. Creo que este ha sido el más rico… Esa, bueno, es una de las pocas cosas que me incomodan bastante, que la gente de aquí no tenga acceso a un sitio como este. 

-Yo he visto cubanos en todos los lugares en los que hemos comido.

Suena ‘Claro de luna’ de Beethoven. 

-Bueno si, acompañando a alguien. Pero no pueden darse el lujo de venir por su propia cuenta. Aparte me caga que todo esté  lleno de turistas. 

-¿Como nosotros? 

-Me refiero a los gringos. Pinches yanquis capitalistas. Me quedé pensando en lo que me decías el otro día, creo que mi principal problema es que he perdido el entusiasmo en los demás. Antes tenía otra actitud por supuesto, yo era la que estaba pendiente de todos, tenía esa fuerza y sí, era más optimista pero es un estado al que ya no quiero regresar. Me siento mejor así, mucho más consciente. Es algo que me empezó  a suceder desde la primera vez que vine, me dí cuenta de que nunca voy a tener lo que está aquí. Cuando regresé a Monterrey me sentí completamente vacía.

-Yo no creo que tus problemas tengan nada que ver con el lugar en el que te encuentres, así sea Timbuktu. Si, quizá el desapego pueda romperte al principio,  hacerte sentir más vulnerable, confundirte, es algo natural (¿qué estamos escuchando?). Pero tarde o temprano te adaptas, generas una nueva cotidianidad, un día te miras en el espejo y te das cuenta de que sigues siendo el mismo.  

-No sé… creo que no me explico. Estoy tratando de acordarme… ¿Quién es?

-Quiero decir que Beethoven, pero no sé, no estoy seguro.

***

3.1

“Aquí, extrañando casa. Qué solo y qué lejos. Homesick, melancólico, añorante, chípil. Oficialmente  embrujado. Página 193 / El nido de la serpiente / Pedro Juan Gutiérrez; “Toma, toma, toma.” ¡Suficiente! Me voy para  Cuauhtemoc, que me mate el frío, el campo, la luz. Dios, que no puedo respirar. Cómo me duele estar aquí, no aquí, sino así ¿se me nota?. Yarita, Sailine: no me pidan nada a cambio, no traigo nada, un poco de muerte quizá. ¡Ay ciudad pagana!, dame tantito amor del bueno, tú, tú tan los cincuenta ¿los setenta?. No me lastimes… ¿tú también?, venga, por lo menos dame un beso. ¿Trometamol? no. ¿Paracetamol? si. ¿Ácido magnésico?… quizá.” 

***

4.1

-¡Lindo sombrero! te va bien. 

¿De dónde son?

¡Ah, México! Mira que aquí los mexicanos son muy bien recibidos. 

Mexicanos y cubanos como primos hermanos. Eso dicen.

¿A donde se dirigen? me imagino que ya fueron a bailar ‘son’.

Chico, ¿pero qué tu dices? nadie puede presumir de haber venido realmente a la habana sin bailar un buen son cubano, ¿cuándo se regresan?

Pues deberían de aprovechar, mi esposa da clases de danza en el hotel Habana Libre y de hecho ahorita vamos pa’ un carnaval. Si gustan pueden venir con nosotros.  

¿En dónde se están quedando?

Dale chico, pero si no mordemos.

***

5.1

-Hey, hello, where-you-from?!

do you like it here?

where are you from?!

¡México! ¿Acaban de llegar?

¿En serio? No tienen cara de que acaban de llegar.

Ya saben a uno le gusta hacer amistad con los mexicanos, de hecho tengo varios amigos por allá. ¿De qué parte de México son?

Justo de ahí son mis amigos. Cuéntenme ¿cómo los han tratado por acá?, seguro que ya fueron al Floridita, muchos lo conocen como la segunda casa de Hemingway.

¿De verdad? si gustan yo los puedo llevar, conversamos de camino y se toman unos tragos. Seguro que tienen ganas de un buen mojito. ¿Qué dicen?

Ya, tranquilos que están en la isla más segura del mundo. Aquí no hay tráfico de armas, ni secuestros, ni drogas, nada de eso.  La gente de aquí no tiene malas intenciones, todo tranquilo, relax,  nos gusta tratar bien a los demás. 

No, me encantaría, seguro que es un país hermoso, yo lo de la violencia lo digo por Tepito, mis amigos me cuentan del barrio de Tepito, pero mi hermano, nosotros no podemos salir de la isla, la única es por invitación o por trabajo. ¿Seguros que no quieren ir al Floridita? Lo que pasa es que mira, si yo llevo gente me gano una comisión: leche, una botellita de aceite…  tú sabes, para ayudar a la familia.   

***

6.1

-Disculpa ¿qué hora es?

Mira, que aquí los mexicanos son muy bien recibidos. 

¿De qué parte de México?

¿Y qué tal? seguro que están buscando un buen lugar para cenar.

¡Ah no mi hermano!, pero el Munguito es a donde van todos los turistas, ustedes lo que necesitan es ir a un lugar más tradicional y más barato, conozco uno muy bueno aquí a la vuelta de la esquina, sirven yuca frita… pescado…  ropa vieja…

De verdad que yo los puedo llevar, es justo el restaurante que ustedes necesitan. 

¡Ah, bueno, no hay pedo! ¡Esto no es el D.F.!

-Te juro que al próximo lo mato…

***

-Mañana quiero el día libre.

-¿Libre?, ¿para qué?

-Para descansar.

-Estás de vacaciones ¿descansar de qué?

-Descansar de ti.  

***

Rubén era un buen chico. Un crío de La Habana, de la vieja. Desde niño tuvo ese aire místico, de santero, como alguien que siempre está rindiéndole culto a la naturaleza y a las fuerzas que la ordenan. En ocasiones acompañaba a su padre a pescar, el viejo le hablaba de iconos del béisbol nacional y de especies acuáticas comestibles; le enseñó que lo importante de la pesca no es atrapar un buen pez sino saber mantenerlo fresco, saber cocinar una buena jaiba. Le contaba leyendas sobre monstruos marinos y sirenas mientras se daban fuertes golpes de ron. 

Trabajaba repartiendo prensa, el Granma, para el  Órgano Oficial del Comité Central del Partido Comunista. Cuando terminaba su jornada se dedicaba a escribir versos que acompasaba con una guitarra Fender que le regaló su madre. Aquello molía a su padre, todo lo que tuviera que ver con la música, la danza, las artes, la vida, le recordaba a su mujer. Ella bailaba para el Ballet Nacional de Cuba, y los dejó por un crítico neoyorquino que conoció en una de las funciones de El Cascanueces en la que interpretaba al personaje de Clara. Quemó las naves, así de un momento a otro, dejándole a su hijo aquella guitarra cortesía de su amante. “Deja esa bobería Rubén, que esas cosas son de maricones. Vas a terminar como tu madre, como una rata, una rata puta, desertora de mierda, mira que irse de esa manera y con un Yanqui, hijaputa.” “Ya Papá, que yo no soy maricón, ni me voy con los norteamericanos ni a ningún lado”. Declaraba en su defensa que aquello era sólo un  pasatiempo, que no tenía mayor importancia ni conexión alguna con ella. Anestesia para un pobre viejo con el corazón atasajado. En realidad Rubén estaba enamorado de esa “rata, hijaputa” y sentarse a aporrear la guitarra, era como echarse durante largas horas entre sus piernas. Aquello redujo inevitablemente las largas pláticas de pesca y ron a  monosílabos. 

Lo de no abandonar la isla era genuino. Siempre ha sido un nacionalista muy romántico, un vitalista del territorio caribeño. Se irritaba cada vez que se enteraba que fulano o mengano había logrado escapar del “régimen”. No era que se fueran, -consideraba que todos tendrían razones suficientemente fuertes para nadar hasta el fin del mundo si les daba la gana- sino que involucraran palabras como “escape” y “régimen”. Sin embargo los que verdaderamente lo jodían eran los cubanos que se quedaban para carroñear extranjeros: lo enfermaba ver a “John Smith” haciéndole caballito a las mulatas tetonas del hotel Inglaterra, a las viejas con cara-de-perro-abandonado merodeando restaurantes de lujo, lo pudrían los timadores. Gente que hacía malabares para recibir lo que fuera del exterior, desde plumas Bic, hasta barras de chocolate Snickers en el nombre de una amistad ficticia. Le gustaba que La Habana tuviera poder de convocatoria, lo hacia sentir una especie de orgullo, y entendía las virtudes del intercambio cultural. Pero que se diera de una forma tan ridícula y vulgar lo tumbaba. Tenía un amigo por ejemplo, Carlos, timador experto, su trabajo consistía en acarrear turistas del hotel Nacional al bar Floridita “la segunda casa de Hemingway” a cambio de una botellita de aceite cada tantos. “Joder mi hermano, deja a esa gente en paz. Más cojones, por favor. Somos supervivientes no somos limosneros.” Quienes admiraban su determinación lo seguían y alentaban: “Chico, que bonito tu hablas”, “eso compadre”. Se volvió una especie de predicador del “buen cubano”, mucha gente del barrio lo quería. 

Rubén medía su distancia con los visitantes, ya se la sabía; el capitalismo te vuelve paranoico y la estructura que sostenía a su gente estaba bastante deteriorada por la desesperación. Detestaba que el cariño que pudiera ofrecer estuviera sujeto a malas interpretaciones. A veces se sentaba en el malecón y los miraba de lejos. Le tomaban fotos a todo, desesperados por llevarse un pedacito de cielo, de piedra, de ropa, de piel, se metían el perfume del aire en los pulmones: pulmones americanos, mexicanos, argentinos, franceses, suizos, alemanes, canadienses, ingleses. Le inquietaba conocer sus pensamientos, su visión de La Habana, así que a veces anotaba reflexiones imaginarias en pliegos de papel periódico a nombre de quien llamara particularmente su atención. En ellas, solía referirse a La Habana como la máxima representación  del constante desplazamiento al que está sometido el universo. Los fenómenos físicos: la explosión de las olas, la gracia femenina, el baile, el devenir de los Bentley R Tipo Coupé 1955,  la cadencia de las gaviotas. Incluso la gente colocada en los portales, así, no más, quietos, claroscuros, como si estuvieran esperando a evaporarse, “es el desplazamiento del alma, mi hermano: un movimiento ascendente, expansivo y  en aceleración; la quietud es un desplazamiento avanzado.”

No sé mucho sobre el hombre que lo mató, creo que era mexicano, o argentino.  Lo describen con sombrero de paja toquilla, aunque por supuesto eso sirve de poco. A pesar de que el Granma no publica notas amarillistas hizo una prerrogativa por tratarse de uno de sus corresponsales y por el fuerte contenido político de las circunstancias. El título de la nota decía:

El extranjero le tajó la garganta, esperó a que se desangrara y le metió un fajo de pesos convertibles en la boca. 

Rubén se sentía tan triste que no declaró ni levantó cargos, sólo pidió que lo dejaran descansar en paz. Deambuló por La Habana durante un tiempo. Después  guitarra en mano, intentó viajar a Nueva York para visitar a su madre pero el gobierno le negó la salida alegando que tenía que permanecer en la isla hasta que se aclarara su defunción, aparte, las condiciones de salida eran las mismas para los vivos que para los muertos: “compañero, usted podrá salir solo por trabajo o por invitación”. Un día se topó con su padre pero esté no lo reconoció y lo ahuyentó agitando su caña de pescar. 

La última vez que lo vi estaba un tanto cambiado, murió a los veintitantos pero lucía como un viejo de noventa, así de rápido. No parecía desagradable, de hecho daba la impresión de ser una especie de abuelo encantador, de esos a los que uno quiere pellizcarles las  mejillas, pero no lo era. Se había vuelto amargado, rencoroso y miserable, además apestaba a aceite para motor rancio por tanta muerte. Se dicen muchas cosas de él: que se fue para Varadero, que hizo un pacto con el mar, que ahora se dedica a embabucar turistas canturreándoles esa canción que dice:

“Si yo pudiera, ay, pintar tu hermosura,

para tenerte siempre junto a mí…

Para abrazarte cuando estés más triste,

para que tu imagen siempre viva en mí.”

Y listo. ¡Extracción total! Que les saca hasta el tuétano. Y las olas siempre están hambrientas. Dicen que cuando las olas comen humano se repliegan. Cuando comen humano se repliegan. 

 

Óscar Enríquez

La Habana / Varadero, Cuba / Monterrey, N.L, México. 

Enero 2013

image

En algunos lugares los difuntos se levantan y andan.

Óscar Enríquez / Autorretrato

Ver serie completa en La Galería Marcar:

http://lagaleriamarcar.tumblr.com/post/49884297079/autorretrato

APUNTES SOBRE MAPPING CUU.

Suena el  Requiem in D Minor, K.626: 3. Sequentia: Rex Tremendae de Mozart.

image

“Me gusta ponerme en vértigo, que me pueda caer.”

Cuando  Paola Aguirre me invitó a documentar el taller de mapeo critico, me sentí enganchado principalmente por tres razones: la primera es Paola (punto) La segunda es que soy un arquitecto que no cree en el urbanismo, pero que cree en la ciudad. Puntualizando: soy un hipnotizado del paisaje chihuahuense -de su color, su textura, su profundidad de campo, de su comportamiento topográfico, de la terquedad de sus arbustos, de sus contrastes económicos, culturales y sociales- pero la mera idea de un grupo de personas tratando de controlar la fuerza bruta, descomunal de la urbe desde salas de juntas  siempre me ha revuelto el estomago. Pertenezco más al pensamiento Kahniano de tiranías proyectuales o al pesimismo de Rem Koolhaas quien dio por muerta la disciplina a mediados de los años noventa.  Paola lo sabe, y pensé que si aun así me acercaba el encargo, era algo que valía la pena revisar. Me interesa abordar temas que me hagan sentir incómodo, exponerme, cuestionar mis creencias; como el niño que le pega a la piñata a pesar de no gustarle que lo miren. La tercera razón es mucho más básica: se contaba con un modesto presupuesto que me permitiría rentar algo de equipo de iluminación, un rig y hacerme del Final Cut. Era el pretexto perfecto para estrenar y calarme con la réflex de Canon que había adquirido recientemente.

LA TÉCNICA COMPOSITIVA

Existen dos líneas compositivas en el video, una dibuja el paisaje construido - natural y la otra el taller. El primer planteamiento que me hice  a modo de regla es que las tomas del paisaje -que representarían la memoria- debían ser mecánicas,  cuadros fijos o barridos montados sobre tripié, mientras que el taller -que retrataría el acto presente-  se abordaría cámara en mano. Las tomas se comportan de una manera más libre y espontánea, más dinámica, aproximándose  al sentido de curiosidad que flotaría en el estudio. Las líneas corren paralelo y en ocasiones se rozan, pero nunca se colisionan, me interesaba generar y sostener esta tensión entre dos cuerpos. 

EL TALLER

Estuve presente únicamente durante el  ultimo día en el taller, el “día D”. Los estudiantes iban y venían de sus puestos consultando y afinando detalles en la representación de sus ejercicios. A tan solo unas horas de explicarse ante los críticos, continuaban discutiendo y generando inquietudes. Paola ensambla equipos de trabajo multidisciplinarios integrados por arquitectos, ingenieros en desarrollo territorial y antropólogos para identificar problemáticas en temas de industria, agua, espacio público, expansión geográfica y abordarlas mediante herramientas diagramáticas y de estadística o mapas, sin cerrar la perspectiva a una solución determinada, y es que no puedes llegar al “¿cómo?” sin identificar los “¿qués?”. Lo complicado o ambiguo del curso radica precisamente en su mérito. El choque de egos, posturas, destrezas, métodos, procedimientos se antoja engorroso, la fertilidad de los resultados incuestionable. Estoy seguro que las posibilidades se irán incrementando con la identificación y la integración de nuevas fuerzas en futuras ediciones. Se filmaron varias entrevistas, de las cuales elegí tres para estructurar la narrativa. Lógicamente aparece Paola planteando los objetivos del taller y cerrando con la conlcusión. Claudio Fierro es arquitecto colaborador del Instituto Municipal de Planeación, su intervención fue oportuna para aterrizar en posturas específicas sobre la ciudad y ligar a los B-rolls del paisaje. Después aparece César González, -antropólogo- apuntando sobre la relación ciencia-hombre y mapeo critico desde la perspectiva estudiantil.

EL PAISAJE

Me tomó dos meses finalizar el rodaje después de concluido el taller. Agarré la mancha urbana por sus extremos; el opening  del video se grabó en San José de Ávalos  y en la carretera a Juárez, -uno de los lugares más reales que conozco- y comencé a dirigirme hacia el centro de la ciudad para concluir desparramando el storyline  de nuevo hacia los bordes de Chihuahua. Aprendí que andar por ahí con una cámara es como andar con una pistola, la mayoría de la gente se siente amenazada por el lente, casi en ningún lugar me libré del “¿oiga joven, qué anda haciendo? ¿para qué es eso?” solamente el grupo de pequeños rarámuri liderados por la señora de la Avenida Libertad me permitieron presenciar libremente su ritual. Escenas como esa, o la del  perro muerto, los borrachos dormilones, la quinceañera, el niño a caballo –con un sol que no podía estar en una posición más correcta-  son para mí lo que Alfonso Cuarón define como “milagro cinematográfico”. El lugar más sorprendente que visité está en la periferia, al norte, se llama Riberas de Sacramento. Un sitio magnifico, fantasmal, que ha sido olvidado por la planeación. Y es que oferta una paleta de situaciones muy a la ‘Pedro Páramo’; la tierra y las porterías construidas con troncos de las canchas de futbol, el rechinido de los juegos infantiles, blocks de concreto en las ventanas, el niño paseando a su hermanita en la carreola de un lado a otro de la calle, la basura aferrada a los arbustos, la muñeca suicida. Mucha gente me pregunta por la muñeca, la encontré ahí, en un parquecito, colgada en lo que fue una estructura para columpios, yo también me pregunto por ella, y he elegido pensar que se trató de una broma, una  vagancia adolescente, pero que representa el estado psicológico que se vive actualmente en Chihuahua. Es de esas tomas que pude haber quitado, sabía que pondría en duda la veracidad del clip, además lo lógico es pensar que no es un caso cotidiano, simplemente me tocó que el juguete estuviera ahí en ese momento, pero no me lo permití. No estoy interesado en mostrar una realidad cotidiana, lo que me interesa es retratar la naturaleza de la historia que intento contar. Otra regla: no exponer íconos arquitectónicos. Me siento seducido por las cualidades menos burdas de la ciudad, sus contornos naturales, sus fugas, su desgaste, su gente, los autos que pasan. Al final terminaron apareciendo la silueta de la planta fundidora de Ávalos y una de las torres de la Catedral Metropolitana, reflejada en un charco de la calle  Victoria por la estética de la imagen, no del edificio. Mantuve los ángulos cerrados para enfatizar en los detalles de la composición urbana, hay muy pocas tomas abiertas. La luz de Chihuahua es uno de los personajes que más me ayudaron a hilvanar el documental.

LA MÚSICA O  ‘DRAMA FOR A SHORT DOCUMENTARY’

Manuel “Meño” Valdez, se incorporó al proyecto durante el proceso de edición. Llevábamos largo tiempo colaborando en ‘Arquitectura en Proceso’ y nos interesaba incursionar y auxiliarnos en otros medios. Meño es integrante de la banda chihuahuense de Death Metal ‘Vastoberant’  y la idea era que ambientara el audio de ‘Mapping CUU’ mediante procesos electrónicos en contraste a su trabajo como metalero, lo que le sumó curiosidad al proceso, porque es un músico experimentado pero nunca había  escrito una banda sonora, ni yo había filmado un video. Un par de novatos. Estoy muy orgulloso del resultado que consiguió; los  tonos espectrales son caldeados por la guitarra acústica, la pista galantea con las imágenes sin recostarse en una relación predecible.

MONTAJE

La etapa más tormentosa de todas, pero es aquí donde construyes la pieza, es lo que Sophie Calle define como un “dolor exquisito”. Saqué más de seis horas de material para un video de 10 minutos que terminó siendo de 15. Fueron dos meses más de estar saltando de la oficina a la sala de mi casa para revisar los cientos de tomas, seleccionando, colocando, quitando, corrigiendo color, ecualizando audios. Conseguí cuadros de diferentes puntos de la ciudad a diferentes horas del día, la idea era que el video fuera en sí un timelapse, que el tiempo representara aproximadamente diez horas de CUU en calidad lumínica, por eso abre al amanecer y cierra en el ocaso.  El montaje refleja el estado físico, psicológico y emocional del rodaje, te hace recapitular y vivir de nuevo todo el proceso. Una grabación es algo que puede durar para siempre y es un trabajo peligroso, es como lo que se dice del viaje en acido, te puedes quedar allá. Tienes que cortar de pronto.

Ya lo dijo Nietzsche: “Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.”

Óscar Enríquez. 

Mapping CUU: Critical Urbanism Studio from Óscar Enrí­quez on Vimeo.

Jack Kerouac. On The Road - p.267 /
Es que extraño la neblina entristecida de tus ojos de diosa, como un muerto que busca a su padre muerto.

Jack Kerouac. On The Road - p.267 /

Es que extraño la neblina entristecida de tus ojos de diosa, como un muerto que busca a su padre muerto.

Jack Kerouac. On The Road -

p.276 / The ghostly light of a dead shaped desert, is a wild God.

p.101 / Octubre.